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Similitudes entre Raúl Osiel Marroquín Reyes 'El Sádico' y Eulalio Cerda Delgadillo

Por Roberto Mendoza
22 Septiembre 2006

Con todo respeto a las víctimas del Raúl Osiel Marroquín, a familiares y amigos de ellos, comparto esta reflexión

Raúl Osiel Marroquín se autoelogió: "Le hice un bien a la sociedad, pues esa gente hace que se malee la infancia. Me deshice del homosexual que, de alguna manera, afecta a la sociedad. Digo, voy por la calle y me chiflan, me hablan".

 
Raúl Osiel Marroquín (izq.) y Eulalio Cerda Delgadillo (der.)

"Mientras yo sea responsable de Recursos Humanos en Coca Cola FEMSA, no tendré un PUTO como Director en ella". Así expresó su odio homofóbico el señor Cerda, con cinismo autocomplaciente.

El crimen fue un acto de placer para Marroquín, porque el propósito último, evidente, era destruir a la especie representada por la persona indefensa: a) el odio explica la cuantía y la profundidad de la saña; b) los delincuentes carecen de remordimientos.

De acuerdo con esta óptica que se evidencia tanto en el comportamiento de Raúl Osiel como en el de Eulalio, los homosexuales son presumiblemente débiles y por eso deben ser eliminables. La misma actitud mostrada por el joven de Tamaulipas y también por Cerda, el ingeniero de Monterrey, N.L.

En la época contemporánea, al ocurrir el asesinato de un gay, la prensa y las autoridades coinciden en la trillada, homofóbica y prejuiciada frase: "Es un crimen típico de homosexuales", en vez de señalar lo que realmente es evidente: "Se trata de un crimen típico de homofóbicos".

Hasta la década de 1970, pocos en nuestro país salían del clóset si podían evitarlo, porque tal exposición no conduce a beatificación alguna, de acuerdo a las visiones moralinas y oscurantistas que han imperado en nuestra sociedad. Aunque esto ha ido cambiando en las grandes ciudades, los crímenes de odio prueban las fragilidades del avance.

Al ocurrir el crimen, ni la policía, ni el Ministerio Público, ni las familias afectadas en muchísimas ocasiones, se consideran en rigor ante un delito grave, sino ante un suceso de reivindicación moral a fin de cuentas.

Todavía hoy la frase más repetida entre los muy escasos criminales a los que se apresa, le da la razón a la ideología machista: "Lo hice porque se lo merecía". O como parece decir implícitamente Eulalio Cerda Delgadillo con su comportamiento: "Le hice un bien a la sociedad".

Hay diferentes tipos de crímenes de odio por homofobia, incluyendo los de cuello blanco, como el ejercido por el director de Recursos Humanos de Coca-Cola FEMSA. El común denominador es el odio al homosexual por el hecho de serlo.

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