| Con
Roberto Mendoza, despedido de Coca Cola FEMSA
Me echaron por ser
homosexual
Rel-UITA / Entrevista de Carlos
Amorín
11 Enero 2006
“Seis años
y siete meses después de haber entrado
a la empresa, entendí que mi carrera allí
había tenido un techo invisible”.
Así define Roberto el momento en el cual
comprendió que estaba siendo discriminado
profesionalmente por su preferencia sexual, poco
antes de ser despedido. Su caso adquirió
notoriedad en México, y a nivel judicial
puede sentar un importante precedente.
-¿Cuándo se inició tu relación
con FEMSA?
-En marzo de 1998, luego de dos años durante
los cuales ellos venían ofreciéndome
empleo. Mi cargo inicial fue de gerente de Empacotecnia,
esto es todo lo relacionado con la etiqueta, la
botella, el empaque. El resultado de mi gestión
en ese cargo le implicó a la empresa un
ahorro de unos 3,5 millones de dólares
anuales. En 2000 me pidieron que ocupara la posición
de gerente general de Abastecimientos, o sea “compras”,
ofrecimiento que acepté con mucho gusto.
Me aboqué a modernizar ese departamento
y a atraer hacia él mayores responsabilidades,
lo que llevó a un proceso de creciente
centralización de las compras de la empresa
en mi departamento. Luego de dos años y
medio de trabajo en esa posición, la empresa
decidió crear el cargo de director de Abastecimientos.
-¿Cuáles son las diferencias entre
un director y un gerente?
-No sólo hay una diferencia de sueldo sino
también ciertas prestaciones económicas
que influyen en la capacidad de ahorro del funcionario,
y también diferencia de jerarquía
dentro de la empresa ya que los directores participan
en varios niveles internos de decisión.
Lógicamente, yo aspiraba a ese puesto y
hasta se me había dicho que no sólo
estaba entre los candidatos sino que, de hecho,
mi nombramiento ya estaba decidido y sólo
faltaba la aprobación del responsable de
área de Recursos Humanos. Sin embargo,
de un día para el otro se me comunicó
que debía resolver algunos problemas que
la empresa tenía en el área Logística.
Quien ocupó el cargo al que yo aspiraba
provenía del área de Ventas y no
tenía ninguna experiencia en compras. Esto
me molestó, claro, pero creí que
se debía a que la empresa no quería
que siguiese con el proyecto que había
concebido. Mediando 2002, pues, me incorporé
a Logística. Cuando FEMSA compró
PANAMCO me pidieron que integrara el equipo que
haría el diagnóstico y toma de control
de esa empresa, tarea que desempeñé
entre enero y mayo de 2003 cuando regresé
a Logística. En julio de ese año
me propusieron que tomara la responsabilidad de
Compras para la recién creada Dirección
Latincentro, que gestiona las plantas de Coca
Cola FEMSA en Venezuela, Colombia, Panamá,
Nicaragua y Guatemala. Textualmente se me dijo:
“Es el puesto de Carlos Cerdano –la
persona que ocupó la dirección de
Compras en México- pero en Costa Rica”.
-¿Aceptaste ese
puesto?
-Sí, y nos mudamos allá junto a
mi pareja con quien llevábamos en aquel
momento cuatro años de relación,
pero cuando llegué me enteré de
que el puesto no sería de director sino
de gerente de Abastecimientos. Mis contrapartes
en México y en el MERCOSUR sí eran
directores. Aquí las cosas comenzaron a
ponerse un poco más complicadas porque
se empezó a cuestionar lo que yo hacía,
no se me apoyaba correctamente. Ya a fin de 2003,
sin dar demasiadas explicaciones, presenté
a mi pareja a mis compañeros de trabajo
más allegados. Habíamos decidido
no quedarnos encerrados en nosotros mismos sino
relacionarnos con el grupo de la empresa. El fue
muy bien aceptado por todo el mundo y hasta logramos
tener un grupo de amigas y amigos que visitábamos
y nos visitaban.
-¿A qué se dedica tu pareja?
-El es chef. Tiene una maestría en alimentos
y bebidas. En Costa Rica hizo varios trabajos
de consultoría para diversas empresas.
-¿Qué ocurrió después?
-En mayo de 2004 comenzaron a decir que habría
una reestructura corporativa en Latincentro y
que mi puesto ya estaba bastante consolidado y
que probablemente debería regresar a México,
ya que mi especialidad era llevar el know how
de Coca Cola FEMSA a los nuevos territorios de
PANAMCO. Entretando, hubo varios episodios que
no vale la pena mencionar ahora, hasta que en
agosto de 2004 supe que el presidente de Coca
Cola FEMSA, Carlos Salazar, había dicho
que estaba vacante el puesto de director de Desarrollo
de Tecnología que englobaba Empacotecnia,
Refrigeración y Transporte, y que correspondía
dármelo a mí. Pero en lo concreto
se me comunicó por intermedio de Oscar
Fajardo que el cargo que se me daría sería
el de gerente de Empacotecnia. Le respondí
que había un error, porque ese era el puesto
con el que se me había contratado cuando
entré a la empresa hacía seis años
y siete meses. Me replicó no me molestara
en reclamar, porque tenía órdenes
de impedir que progresara en la compañía
porque yo era gay.
-¿Qué hiciste entonces?
-Pensé que esa era la manera de Fajardo
de sacarse el problema de encima, y vine a México
donde me entrevisté con quien ocupaba entonces
la gerencia de Desarrollo Organizacional y le
expuse la situación: quieren que sustituya
a la persona a la cual le dejé el puesto
hace más de cuatro años, y quieren
rebajarme el sueldo. Ella me relató que
había discutido mi caso con el director
de Recursos Humanos, Eulalio Cerda, en el transcurso
de una reunión a la que asistieron otras
cuatro personas. Dijo que ella defendió
mi candidatura hasta que Cerda golpeó la
mesa diciendo: “Mientras yo sea director
de Recursos Humanos, Coca Cola FEMSA no tendrá
ningún puto como director”. A partir
de ese momento ella percibió que si continuaba
insistiendo comprometía su propia posición
en la empresa.
En ese instante entendí la razón
por la cual no había sido director de Abastecimientos
en México y tampoco en la División
Latincentro, y por qué se me negaba el
puesto que Carlos Salazar había sugerido
para mí. Se trataba de un comportamiento
homofóbico del señor Eulalio Cerda.
Era agosto de 2004. Tuve que seguir negociando
mi regreso a México, y finalmente acepté
ese puesto en Empacotecnia y parte del recorte
de salario, con la idea de que es más fácil
“buscar trabajo con trabajo”. Sin
embargo, el hostigamiento fue in crescendo, continuaron
cortándome las prestaciones a las que tenía
derecho y llegaron a cuestionar todas mis decisiones.
Es obvio que a pesar de no tener el cargo de director,
sí había hecho trabajo de directivo,
como firmar contratos por decenas de millones
de dólares a nombre de la empresa. No era
lógico que me aplicaran una supervisión
tan estrecha. El 12 de octubre, finalmente, Alejandro
Duncan, director de Tecnología, y Carlos
Parodi, director de Proyectos, me citaron a una
junta en la cual me advirtieron que si no renunciaba
a todos los reclamos que mantenía con la
empresa desde mi cambio de Costa Rica a México
–en realidad, minucias-, no tenía
cabida en la empresa. La conversación llegó
a que se cuestionara mi capacidad profesional,
pero sin ningún argumento lógico
o sustentado en hechos. Lo que querían
era que renunciara, pero no lo hice y ellos se
vieron obligados a despedirme.
Después de perder algo de dinero con el
primer abogado que tuve y que no hizo nada, finalmente
conseguí otro que me dio mucha confianza.
En mayo de 2005 presenté una denuncia formal
por discriminación por preferencia sexual
ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
(CONAPRED). Este órgano fue creado por
una ley específica, cuyo ámbito
de acción no se refiere al Penal ni al
Civil, sino más bien al ético. Coca
Cola FEMSA pretendió evadir su responsabilidad
diciendo que yo no fui su empleado, pero es obvio
que sí lo fui de varias de sus subsidiarias
aunque mi nómina no haya provenido nunca
directamente de Coca Cola FEMSA. Pero estas son
meras argucias, ya que todas mis tarjetas de presentación
y las cartas que firmaba decían Coca Cola
FEMSA, así como mi credencial de la empresa.
Ese mismo mes también
presenté una demanda en la justicia civil
por daño moral por discriminación
por preferencia sexual. Mi fundamento es que se
impidió artificialmente el desarrollo de
mi carrera cuando estaba en los años más
productivos de la vida.
-¿Qué edad tienes?
-Ahora tengo 39 años, pero cuando ocurrió
esto acababa de cumplir 38. O sea que desde mis
32 años tuve un “techo invisible”
que ignoraba y que me impidió crecer profesionalmente
provocándome un daño entonces, ahora
y a futuro. Yo me cambié de Pepsico a Coca
Cola FEMSA, y mi intención, mi deseo, era
hacer carrera en esta última y jubilarme
en ella, pero nunca pensé quedarme estancado.
-¿Qué otra acción tomaste?
-En los primeros días de octubre de 2005,
poco antes de que prescribiera el hecho, presenté
una denuncia penal por violación del artículo
206 del Código Penal del Distrito Federal
que tipifica la discriminación por preferencia
sexual como un delito. En esta ocasión
la demanda está dirigida contra Eulalio
Cerda, Alejandro Duncan, Oscar Fajardo y Carlos
Parodi.
-¿Cuál ha sido la reacción
del entorno?
-Coca Cola FEMSA ha actuado con la política
del avestruz, fingiendo que aquí no pasó
nada, y por todos los medios posibles ha tratado
de hostigar y amedrentar a quienes me han ayudado,
incluyendo al CONAPRED, cuyos integrantes recibieron
la amenaza de que se estaban extralimitando de
lo que la ley les permite, ya que el CONAPRED
organizó una conferencia de prensa en la
cual denunciamos mi caso públicamente.
Mi casero fue amenazado con ser demandado por
difamación si no me obligaba a retirar
un cartel que yo había colocado en una
ventana de mi apartamento diciendo: “Coca
Cola discrimina”. También han sido
amedrentados algunos de los testigos que tenía
a mi favor en este caso.
Mis colegas en la empresa no hablan del tema.
Algunos me apoyan, pero los demás no me
mencionan. He recibido muchas llamadas de apoyo
y otra gente me ha dado la espalda.
-¿Cuáles serán las instancias
inmediatas?
-En lo civil el juicio se debería abrir
a pruebas en una semana, pero seguramente llevará
tiempo.
-¿Cómo te sientes a nivel personal
después de esta vivencia?
-En los últimos dos meses, luego de los
inconvenientes con los testigos y de que Coca
Cola amenazara demandarme por difamación,
he pasado por una fuerte depresión que
terminó siendo clínica, y afortunadamente
hay medicamentos que balancean estas situaciones
porque de lo contrario estaría encerrado
en mi casa sin poder salir. Siento una tremenda
frustración y una gran impotencia por recibir
un tratamiento que no tiene ninguna justificación,
ya que la preferencia sexual no tiene vinculación
con las capacidades profesionales de las personas.
-¿Conseguiste otro empleo?
-En el sector de la bebida nadie contrata a quien
haya estado antes en FEMSA, así que hace
dos meses comencé a trabajar nuevamente
aceptando empezar en una industria para mí
nueva, con una pérdida importante de ingresos,
o sea retroceder diez años con el afán
de trabajar. Parecería que retroceder es
la única manera de salir adelante, lo que
de cierta forma implica que, en la vida concreta,
Coca Cola va ganando la partida.
-¿Esto ha afectado tu pareja?
-Por supuesto. El me ha dicho desde un principio
que me apoya en todo y está de acuerdo
con las denuncias y las demandas, pero nuestro
estilo de vida ha cambiado mucho. Hemos tenido
momentos muy difíciles, de mucha angustia.
En la actualidad mi economía es muy débil
y debo pensar cada movimiento que hago. Es muy
desgastante.
-¿Por qué decidiste hacer público
tu caso?
-Ya era tiempo de que alguien lo hiciera en el
ámbito gerencial y empresarial mexicano,
sin ínfulas de salvador ni redentor. Tal
vez si alguien lo hubiese hecho antes yo no habría
sido discriminado. Otros se verán beneficiados
por esta acción, y probablemente nunca
sepan quién fue Roberto Mendoza, pero gracias
a este antecedente no padecerán lo mismo
que yo. La homosexualidad se vive en México
de manera cada vez más abierta, pero no
así en el ámbito empresarial donde
los homosexuales se ocultan, no asumen su preferencia
para no ser discriminados, hasta que salen del
trabajo y acuden a centros de reunión gay.
Personalmente no quiero demostrar nada, sino simplemente
ser como soy, sin esconderme, y si quiero poner
en mi escritorio una foto de mi pareja poder hacerlo
sin temor.
Preguntas sin respuestas
Otra cosa que me he cuestionado mucho en estos
meses es la doble moral de las empresas. Coca
Cola FEMSA dice que no discrimina, y para demostrarlo
contrata discapacitados, pero independientemente
de la capacidad intelectual o la formación
que tengan, los asigna al centro de atención
de llamadas como si esa fuese la única
tarea que puede desempeñar alguien que
padeció polio, o fue amputado o cualquier
otra cosa.
También me pregunto con base en qué
criterios éticos la Fundación Bill
Gates es propietaria de un 6% de las acciones
de Coca Cola FEMSA, cuando Microsoft tiene un
índice 100 –el máximo- en
el Corporate Equality Index que mide el comportamiento
ético de las corporaciones. ¿Quiere
decir que la Fundación Bill Gates tiene
diferentes varas para diferentes empresas? Me
pregunto estas cosas, pero todavía no tengo
respuestas.
La CROC expresó
su apoyo
José del Valle, secretario general de la
Federación Nacional Refresquera y secretario
de Relaciones Internacionales de la Confederación
Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC)
remitió una nota recientemente al ingeniero
José Antonio Fernández Carvajal,
director general de FEMSA en la cual expresa su
"enérgica condena a la actuación
del licenciado Eulalio Cerda Delgadillo, director
corporativo de Recursos Humanos, por la actitud
homofóbica en contra del señor Roberto
Mendoza. Aunque dicha persona -continúa
la nota-, por ser un ex ejecutivo de FEMSA no
sea miembro de esta Federación, los actos
contrarios a los derechos humanos que asumió
el director de Recursos Humanos sí afectan
a los trabajadores, que a través de sus
sindicatos forman parte de la misma y, por tanto,
expresamos ante usted nuestra protesta”.
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